18 jun. 2013

Canción de la semana: Malas hierbas - Txarly Usher


Hace dos años Txarly Usher lanzó un EP llamado Cuentos infantiles y fue ese el primer trabajo que conocí de su carrera como solista. En esta entrega el vocalista de los Carniceros del Norte muestra una faceta menos frenética y más fantasiosa que la que expresa al hacer música con aquella banda, pero no abandona sus tintes de oscuridad ni sus dejos de melancolía.

Malas Hierbas es la última canción de este EP. Responde bien al título del álbum al que pertenece, ya que su contenido es netamente narrativo y tiene esos matices  que aplicamos cuando contamos una historia un niño: saltos de primera a segunda y a tercera persona, cambios de entonación para acentuar los momentos emocionantes.
A  la par de ser un relato infantil, Malas Hierbas es también una remembranza que da vueltas en la mente del personaje protagonista, es un ensimismamiento angustioso.
Quien canta inicia de golpe, como para empezar de una vez y no darse oportunidad de arrepentirse. En instantes su voz se oye rayana en el llanto o se vuelve murmullo, de cuando en cuando nos deja adivinar un suspiro escondido y en algunos momentos parece que está a punto de caer en la desesperación que está reprimiendo.


Esta canción me captura y me ha capturado desde la primera vez que la escuché. Cuando empieza a desgranar sus primeras notas, en mi mente se va bosquejando la vista panorámica de una gran ciudad al atardecer, y conforme avanza desciendo a una Berlín extrañamente lenta, sin carros y sin gente. Camino junto a un hombre que no me observa pero habla solo y todo lo que pasa parece suceder al ritmo de un latido o de una ola de mar. Las imposibilidades aparecen con toda naturalidad y brotan de mi compañero. Su expresión es torturada. Su sombrero hecho a mano y las alas de sus pies anuncian que a mi lado se encuentra un incansable fabricante de ensoñaciones, las cuales, no obstante, están empezando a derramarse y a huir, desorientando a su creador e inundando lo que antes estaba exento de ellas.


Letra

Con mi sombrero de cartón
y alas blancas en los pies
salgo a recorrer Berlín
con mil flores para ti.

Intentando recolocar
cada pieza en su lugar
un gato azul me despistó
ahora nada de lo que hay encaja.


No sé, no sé donde arrojar
las malas hierbas
que se enredan hoy en mi cabeza y
no me dejan ver tu puerta.
No sé, no sé donde arrojar
las malas hierbas
que enjaularon a la bruja buena y
devoraron su belleza.


Si das un mal paso encontrarás
recostados en tu colchón
los dientes del lobo feroz
que ofrecen viaje al interior de saturno.

Soy trapecista sin temor
a las llamas del dragón
escondo una estrella fugaz
en los agujeros negros de mis bolsillos.


No sé, no sé donde arrojar
las malas hierbas
que se enredan hoy en mi cabeza y
no me dejan ver tu puerta.
No sé, no sé donde arrojar
las malas hierbas
que enjaularon a la bruja buena y
devoraron su belleza.


No sé, no sé donde arrojar
las malas hierbas
que se enredan hoy en mi cabeza y
no me dejan ver tu puerta.
No sé, no sé donde arrojar
las malas hierbas
que enjaularon a la bruja buena y
devoraron su belleza.


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