25 sept. 2013

Poema de la semana: Límites - Jorge Luis Borges

Lo escuché por primera vez en una transmisión de radio, en una grabación donde el mismo Borges lo recitaba. Me gusta escuchar un mismo idioma con acentos pertenecientes a diferentes países hablantes, y mi primer acercamiento a el presente poema estuvo intermediado por una articulación argentina inconfundible. Sin embargo el poema no se vale de ello: bajo cualquier acento que lo recite subyace una voz propia, comprensible a todas nuestras profundidades, tocante de nuestras fibras sensibles.
Hoy no me siento bien, y pido disculpas si no ahondo mucho en él. M
e abandonaron algunas fuerza, no puedo sino apoyar mi peso en algunos de sus versos.


No necesita introducción mía para desplegar sus potencialidades, los dejo a solas con él.


Límites
Jorge Luis Borges

De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido

ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido



a Quién prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.



Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?



Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.



Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.



Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano.



Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.



No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.



¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino.



Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.

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